Las estrellas parecen inmutables. De un día a otro no vemos cambios apreciables en el cielo, y nuestros mapas de estrellas son iguales que los que dibujaban nuestros antepasados. Parece que las estrellas hayan existido siempre y que continuarán existiendo hasta el fin de los tiempos. Ahora bien, una mirada más precisa permite descubrir estrellas que varían su brillo y, de vez en cuando, descubrir una estrella nueva. Y es que las estrellas tienen vida, una vida larga comparada con la vida humana, pero, como toda vida, con un principio y un fin.
