El 15 de enero de 2026, los alumnos del CEIP Jesús Neira. Pola de Lena, Asturias, pudieron disfrutar de la actividad ¿TIENE SENTIDO INVESTIGAR CON PLANTAS?, impartida por Elena María Fernández González, Profesora Titular del Área de Fisiología Vegetal de la Universidad de Oviedo, como parte del proyecto DEL LABORATORIO AL AULA, de Aciertas-COSCE. Esta iniciativa ofrece un catálogo de actividades (charlas, talleres) que científicos de distintas universidades y centros de investigación ofrecen de forma gratuita a colegios e institutos de toda España.
Cuando conoció la posibilidad de llevar a una investigadora sobre plantas a sus alumnos, la maestra Monteserrat Cachero no lo dudó un momento. Y así contó a Aciertas su experiencia, realizada con alumnos de 4º y 6º de Primaria:
La actividad consistió en dos prácticas de laboratorio:
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En la primera, el alumnado extrajo pigmentos solubles de una col morada o lombarda. Lo hicieron machacando pequeños trozos de hojas de lombarda mezclados con alcohol en un mortero. Con una pipeta Pasteur tomaron pequeñas cantidades del líquido resultante. Introdujeron dichas cantidades en diferentes líquidos que habían traído (vinagre, zumos de limón y naranja, aceite, jabón de manos, agua con bicarbonato, agua con sal, agua de lluvia, etc). Y observaron el resultado: el color contenido en la pipeta se transformaba en otro color, dependiendo del líquido al que lo incorporaban y de la variación de las cantidades. De esta forma lograron una gama de tonalidades que iba desde el rosa claro hasta el morado oscuro.
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En la segunda, prepararon un cultivo casero tipo agar levadura para las placas Petri, disolviendo la levadura en agua hirviendo. Lo dejaron enfriar.
Machacaron en el mortero hojas de orégano, añadiendo alcohol. Filtraron el líquido verdoso resultante utilizando un filtro de papel colocado dentro de un embudo. Seguidamente, cortaron pequeños círculos de papel de dos milímetros de diámetro aproximadamente. Por último, con ayuda de una pinza los empaparon con el líquido filtrado e introdujeron dos o tres en las placas Petri.

Esos cultivos debían ser mantenidos a una temperatura constante –entre 25 y 35 grados- y observados diariamente para observar qué sucedía alrededor de los círculos que contenían las sustancias extraídas del orégano. Se llegaría a apreciar que en su círculo próximo no se desarrollaban microorganismos nocivos -que sí lo hacían en el resto de la placa-.
La respuesta a la pregunta que daba título a la actividad quedó clara y demostrada científicamente:
Sí, además de por producir el oxígeno necesario para la vida y de ser alimento para animales y personas, por su poder antimicrobiano -aprovechable mediante la toma de infusiones y para la fabricación de medicamentos- y por la posibilidad de la aplicación industrial de los extractos extraídos de las mismas –tintes, colorantes alimentarios…-
Pero, fundamentalmente, hemos aprendido a VER A LAS PLANTAS COMO SERES VIVOS, absolutamente necesarios e IMPRESCINDIBLES en los distintos ecosistemas para la vida en la tierra.
